El Dios que habita en medio de su pueblo y establece un camino de acceso a su presencia.

El arca del pacto guarda el testimonio de la palabra de Dios, fundamento de la relación del pacto. Sobre ella, el propiciatorio señala el lugar donde la sangre restaura la comunión, anticipando la obra redentora de Cristo (Ro 3:25; Heb 9:5). El candelero, formado de una sola pieza de oro, ilumina el santuario y proclama que la vida en la presencia de Dios solo es posible por la luz que procede de Él mismo (Sal 36:9).
La lectura de este día introduce una sección extensa y cuidadosamente detallada sobre el tabernáculo. Éxodo 25–27 revela que la voluntad de Dios no solo libera y legisla, sino que decide habitar en medio de su pueblo. El Señor declara explícitamente el propósito de estas instrucciones:
“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éx 25:8).
Este énfasis marca un giro fundamental. Dios no se limita a manifestarse en el monte de forma imponente; ahora establece un espacio donde su presencia acompañará al pueblo durante su travesía. Históricamente, en el mundo del antiguo Cercano Oriente, los templos eran considerados moradas de las deidades, pero estaban ligados a ciudades fijas. El tabernáculo, en cambio, es móvil, reflejando que la presencia de Dios camina con su pueblo.
ÉXODO 25 — LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL CORAZÓN DEL SANTUARIO
Éxodo 25 comienza con una invitación significativa: las ofrendas deben ser voluntarias, dadas de corazón. Esto enseña que la voluntad de Dios no se impone por coerción, sino que invita a una respuesta libre y agradecida. La construcción del tabernáculo surge de la gratitud del pueblo redimido.
El capítulo describe los elementos del lugar santísimo y del lugar santo: el arca del pacto, la mesa de los panes de la proposición y el candelero. Cada elemento comunica una verdad teológica. El arca contiene el testimonio del pacto, recordando que la relación con Dios se fundamenta en su palabra. El propiciatorio, donde se rociará la sangre, señala el lugar donde la comunión es restaurada. Más adelante, la Escritura interpretará este símbolo como anticipación de la obra redentora de Cristo (Ro 3:25; Heb 9:5).
El candelero, elaborado de una sola pieza de oro, ilumina el santuario, afirmando que la vida en la presencia de Dios requiere luz que proviene de Él mismo (Sal 36:9).
ÉXODO 26 — EL DISEÑO DEL LUGAR SANTO Y LA SEPARACIÓN NECESARIA

La estructura del tabernáculo y el velo que separa el lugar santo del lugar santísimo enseñan que la cercanía con Dios es un privilegio santo que requiere mediación. El diseño no surge de la creatividad humana, sino de la palabra revelada de Dios, afirmando que la voluntad de Dios —y no la imaginación del hombre— define cómo Él debe ser adorado.
Éxodo 26 describe la estructura del tabernáculo, sus cortinas y el velo que separa el lugar santo del lugar santísimo. Este diseño enseña que la cercanía con Dios es un privilegio santo, no un acceso trivial. El velo simboliza la separación causada por el pecado y la necesidad de mediación.
Históricamente, el uso de telas, colores y bordados refleja materiales comunes en santuarios del antiguo Cercano Oriente, pero con un énfasis único: todo está diseñado conforme a la palabra revelada de Dios, no a la imaginación humana. La voluntad de Dios define cómo se le adora.
La separación del velo no es permanente. Más adelante, el Nuevo Testamento afirmará que este velo fue rasgado con la muerte de Cristo, indicando que el acceso a Dios ha sido abierto de manera plena (Mt 27:51; Heb 10:19–20).
ÉXODO 27 — EL ATRIO Y EL CAMINO HACIA LA PRESENCIA
Éxodo 27 describe el altar del holocausto, el atrio y el aceite para el candelero. El altar se ubica a la entrada, mostrando que el acercamiento a Dios comienza con el sacrificio. La adoración no inicia en el interior; empieza con el reconocimiento de la necesidad de expiación.
Desde una perspectiva pedagógica, el recorrido por el tabernáculo enseña una verdad progresiva: del altar al lugar santísimo, el pueblo aprende que la voluntad de Dios provee un camino claro para acercarse a Él. El atrio abierto sugiere invitación, pero el orden indica reverencia.
El mandato de mantener el candelero encendido continuamente subraya la constancia de la presencia divina. Dios no es intermitente ni distante; su luz debe permanecer visible en medio del campamento (Lv 24:2–4).
PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES
Estas palabras ayudan a comprender con mayor profundidad el mensaje del texto.
Estas definiciones no sustituyen la Escritura; la iluminan.
מִשְׁכָּן (mishkán) — “Tabernáculo, morada”
(Éxodo 25:9)
Deriva de una raíz que significa “habitar”. Expresa el deseo de Dios de morar en medio de su pueblo.
כַּפֹּרֶת (kapóret) — “Propiciatorio”
(Éxodo 25:17)
Lugar donde se rociaba la sangre para cubrir el pecado. Anticipa la obra expiatoria de Cristo (Heb 9:5).
פָּרֹכֶת (parójet) — “Velo”
(Éxodo 26:31)
Elemento que separa. Representa la santidad de Dios y la necesidad de mediación.
מִזְבֵּחַ (mizbéaj) — “Altar”
(Éxodo 27:1)
Lugar de sacrificio. Enseña que el acceso a Dios comienza con entrega y expiación.
אוֹר (‘or) — “Luz”
(Éxodo 27:20)
Símbolo de la presencia reveladora de Dios. La luz divina guía y sostiene la vida espiritual.
Idea central del día
La voluntad de Dios decide habitar entre su pueblo y establece un camino santo y ordenado para acercarse a su presencia.
Para meditación y reflexión
- ¿Qué revela el deseo de Dios de habitar en medio de su pueblo?
- ¿Por qué la adoración debe responder a la voluntad revelada de Dios y no a la creatividad humana?
- ¿Qué enseña el recorrido del tabernáculo sobre el acceso progresivo a la presencia de Dios?
- ¿Cómo apunta el tabernáculo a la obra redentora de Cristo?
- ¿De qué manera puede vivir hoy consciente de la presencia de Dios en su vida?
Nota pastoral
Dios no solo redime para liberar; redime para habitar con su pueblo. Éxodo 25–27 nos recuerda que la voluntad de Dios es acercarse, pero siempre conforme a su santidad. El mismo Dios que caminó con Israel en el desierto hoy invita a su pueblo a vivir en comunión con Él, respondiendo con reverencia, obediencia y gratitud.
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