
El Dios que revela, intercede y juzga con justicia
Génesis 18–19 cierra la primera semana del relato bíblico mostrando una tensión que recorrerá toda la Escritura: la paciencia misericordiosa de Dios frente al pecado y la certeza de su juicio justo. Estos capítulos revelan que el mismo Dios que hace promesas y establece pactos también examina la maldad, escucha la intercesión y actúa conforme a su santidad.
Aquí la historia redentora avanza mostrando que la gracia nunca anula la justicia, ni la justicia cancela la gracia.
GÉNESIS 18 — EL DIOS QUE SE REVELA Y ESCUCHA
El capítulo comienza con una escena sorprendente: Jehová se aparece a Abraham acompañado de dos visitantes. El tono del relato subraya cercanía, hospitalidad y comunión. Abraham responde con prontitud, reverencia y generosidad, mostrando que la fe verdadera se expresa también en acciones concretas (Heb 13:2).
Durante esta visita, Dios reafirma la promesa del hijo. Sara escucha y se ríe interiormente, no con burla abierta, sino con incredulidad silenciosa. La respuesta divina es una de las preguntas más profundas de toda la Biblia:
“¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” (Gn 18:14).
Esta pregunta no solo confronta a Sara, sino a todo lector de la Escritura. La historia de la redención avanza sobre esta verdad: lo que es imposible para el hombre es posible para Dios (Lc 1:37).
EL DIOS QUE REVELA SU JUSTICIA
Antes de ejecutar juicio sobre Sodoma y Gomorra, Dios decide revelar su propósito a Abraham. Esta decisión muestra que Dios no actúa arbitrariamente. Él da a conocer su carácter y sus caminos.
Dios declara que el clamor contra Sodoma ha llegado hasta Él. El lenguaje bíblico presenta a un Dios que escucha el clamor de la injusticia (Gn 4:10; Ex 3:7). La maldad no pasa desapercibida delante del Señor.
LA INTERCESIÓN DE ABRAHAM
Abraham intercede por Sodoma con una reverencia notable. No discute la justicia de Dios, sino que apela a ella:
“¿Destruirás también al justo con el impío?” (Gn 18:23).
La intercesión de Abraham no minimiza el pecado, pero revela el corazón de alguien que conoce a Dios. Este diálogo muestra que Dios permite la intercesión y que el justo puede acercarse con humildad al Juez de toda la tierra.
La Escritura afirmará más adelante que Dios escucha la oración del justo (Pr 15:29) y que la intercesión es parte del plan divino (Ez 22:30). Sin embargo, la intercesión no anula el juicio cuando la maldad persiste sin arrepentimiento.

GÉNESIS 19 — EL JUICIO QUE NO PUEDE SER EVITADO
El capítulo 19 muestra que la situación de Sodoma es aún más grave de lo que Abraham podía imaginar. La corrupción es social, moral y colectiva. La violencia, la perversión y la falta total de hospitalidad revelan una sociedad entregada al pecado.
Lot, aunque justo según el testimonio posterior de la Escritura (2 P 2:7–8), vive comprometido con un entorno que ha afectado profundamente su discernimiento espiritual. Su vida ilustra el peligro de permanecer demasiado cerca de aquello que Dios ha condenado.
Los ángeles sacan a Lot y a su familia por misericordia divina. La salvación de Lot no es resultado de su fortaleza espiritual, sino de la gracia de Dios y de la intercesión previa de Abraham.
UN JUICIO REAL Y UNA MISERICORDIA CONCRETA
La destrucción de Sodoma y Gomorra no es simbólica ni exagerada. Es juicio real. La Biblia usará este evento como advertencia constante sobre la seriedad del pecado y la certeza del juicio futuro (Is 13:19; Lc 17:28–30; 2 P 2:6).
La esposa de Lot se convierte en estatua de sal al mirar atrás. Este acto no es simple curiosidad; revela un corazón aún atado a lo que Dios estaba juzgando. La Escritura advertirá más adelante: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc 17:32), como llamado a no volver el corazón hacia aquello que Dios ha llamado a dejar.
DEL JUICIO A LA ESPERANZA REDENTORA
Aunque Génesis 19 termina con un relato oscuro, la historia no se detiene allí. Dios preserva la línea de la promesa a través de Abraham. La destrucción de Sodoma no detiene el plan redentor, sino que resalta la necesidad de una salvación más profunda, una que no solo rescate del juicio temporal, sino del pecado mismo.
A lo largo de la Escritura, Sodoma se convierte en símbolo de advertencia, mientras Abraham se convierte en modelo de fe e intercesión. Ambas realidades apuntan a una verdad mayor: el mundo necesita un mediador perfecto, uno que pueda interceder plenamente delante de Dios (Heb 7:25).
PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES
פָּלָא (palá) — “Ser maravilloso / imposible”
(Génesis 18:14)
Describe aquello que excede la capacidad humana. La promesa de Dios no depende de posibilidades humanas.
זְעָקָה (ze‘aqá) — “Clamor”
(Génesis 18:20)
Grito que asciende a Dios a causa de la injusticia. El pecado produce un clamor que Dios no ignora.
צַדִּיק (tsaddíq) — “Justo”
(Génesis 18:23)
Describe a quien vive en relación correcta con Dios. La justicia no elimina la intercesión, pero sí distingue al justo del impío.
נָצַל (natsál) — “Librar / rescatar”
(Génesis 19, concepto)
Acción divina de rescatar del peligro. La salvación de Lot es obra directa de la misericordia de Dios.
Idea central del día
Dios escucha el clamor del pecado, atiende la intercesión del justo y juzga con justicia, sin abandonar su propósito redentor.
Para meditación y reflexión
- ¿Qué revela Génesis 18 sobre el carácter de Dios frente a lo imposible?
- ¿Qué aprendemos de la manera en que Abraham intercede ante Dios?
- ¿Por qué la intercesión no evitó el juicio sobre Sodoma?
- ¿Qué advertencia espiritual encontramos en la vida y decisiones de Lot?
- ¿Cómo apuntan estos capítulos a la necesidad de un mediador perfecto?
Nota pastoral
Dios es paciente, pero no indiferente. Escucha, examina y actúa. La intercesión es poderosa, pero no reemplaza el arrepentimiento. Génesis 18–19 nos recuerdan que la gracia no niega la justicia, y que la justicia de Dios siempre se ejerce conforme a su santidad y su misericordia.
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