En qué creemos

La base doctrinal que orienta a Contexto Bíblico en su servicio a la iglesia y en su compromiso con la enseñanza fiel de la Palabra.

Introducción

Contexto Bíblico es un proyecto de formación bíblica y ministerial que desea servir a la iglesia desde una convicción clara: la Palabra de Dios debe ser leída, entendida y enseñada con fidelidad, reverencia y responsabilidad.

Esta declaración resume las convicciones doctrinales fundamentales que orientan el contenido, el enfoque y el servicio de este ministerio.

La Palabra de Dios

Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada, verdadera, suficiente y autoritativa para la fe, la vida y la enseñanza cristiana.

Dios

Creemos en un solo Dios verdadero, eterno y soberano, que existe en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Jesucristo

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, plenamente Dios y plenamente hombre, el único Salvador y el centro del mensaje de las Escrituras.

La salvación

Creemos que la salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo, y no por obras humanas. Solo en Él hay perdón, reconciliación y vida eterna.

El Espíritu Santo

Creemos en la obra del Espíritu Santo, quien convence de pecado, regenera, santifica y capacita al creyente para vivir y servir conforme a la voluntad de Dios.

La iglesia

Creemos que la iglesia es el pueblo de Dios, llamado a vivir en comunión, santidad, verdad y misión, proclamando el evangelio y edificándose en la Palabra.

La vida cristiana

Creemos que todo creyente ha sido llamado a vivir en obediencia a Dios, creciendo en santidad, amor, verdad y fidelidad a Cristo.

La esperanza futura

Creemos en el regreso glorioso de Jesucristo, en la resurrección de los muertos y en el cumplimiento final del propósito de Dios.

Nuestro compromiso en la enseñanza

Estas convicciones no solo expresan una base doctrinal general, sino que también orientan la manera en que desarrollamos cada recurso, estudio y material en Contexto Bíblico.

Nuestro deseo es servir a la iglesia con contenido bíblicamente fiel, teológicamente responsable y espiritualmente edificante.