El Dios que revela su poder, confronta el corazón endurecido y se da a conocer a las naciones

La lectura de este día introduce el enfrentamiento directo entre el Dios de Israel y el poder del faraón. Éxodo 7–9 muestra que la liberación no es solo un acto de misericordia para el pueblo oprimido, sino una revelación pública de quién es Jehová. Dios actúa para rescatar, pero también para darse a conocer como el único Señor verdadero, tanto a Israel como a Egipto.
Estos capítulos enseñan que la resistencia humana frente a Dios no neutraliza su propósito, sino que se convierte en el escenario donde su poder, justicia y paciencia son manifestados. El conflicto no es simplemente político o social; es profundamente espiritual. Está en juego la pregunta fundamental: ¿quién gobierna realmente la historia? (Sal 115:3).
ÉXODO 7 — LA AUTORIDAD DE LA PALABRA DE DIOS Y EL CORAZÓN RESISTENTE
Éxodo 7 marca el inicio formal de las señales y juicios. Dios establece claramente los roles: Moisés hablará como portavoz divino y Aarón actuará como instrumento visible. El Señor anticipa la resistencia del faraón y declara que endurecerá su corazón, no como acto arbitrario, sino como juicio progresivo frente a una rebelión persistente (Ro 9:17–18).
La vara convertida en serpiente y la imitación de los magos egipcios revelan una verdad importante: no todo poder aparente procede de Dios, pero ningún poder puede prevalecer contra Él. La vara de Aarón devora a las de los magos, mostrando que el poder del Señor es superior y definitivo (Ex 7:12; cf. 2 Ts 2:9).
El primer juicio —el agua convertida en sangre— confronta directamente una de las fuentes de vida de Egipto. El Nilo, venerado como deidad, queda expuesto como impotente. Este acto revela que Dios juzga los falsos dioses y demuestra que solo Él es fuente de vida (Jer 10:10).
ÉXODO 8 — LA FUTILIDAD DE LOS ÍDOLOS Y LA FALSA HUMILDAD

Éxodo 8 continúa con una serie de juicios que afectan la vida cotidiana: ranas, piojos y moscas. Cada plaga intensifica la confrontación entre el poder de Dios y la obstinación del faraón. Los magos logran imitar algunas señales, pero pronto reconocen su límite y declaran: “Dedo de Dios es este” (Éx 8:19). Esta confesión, sin embargo, no produce arrepentimiento.
El faraón muestra una humildad superficial. Pide oración y promete dejar ir al pueblo, pero cuando la presión cesa, vuelve a endurecer su corazón. El texto revela un patrón recurrente: aflicción sin arrepentimiento genuino produce promesas vacías. La Escritura advertirá más adelante contra este tipo de respuesta emocional sin transformación del corazón (2 Co 7:10).
Un detalle clave aparece cuando Dios hace distinción entre Egipto y su pueblo. La tierra de Gosén es preservada. Esta separación muestra que Dios sabe guardar a los suyos en medio del juicio, afirmando su relación especial con el pueblo del pacto (Sal 91:7–8).
ÉXODO 9 — JUICIO, MISERICORDIA Y UNA ADVERTENCIA CLARA
Éxodo 9 eleva la intensidad del conflicto. Las plagas afectan ahora la economía, la salud y la seguridad de Egipto. La mortandad del ganado, las úlceras y el granizo revelan que el poder de Dios no puede ser confinado ni ignorado. Incluso algunos siervos del faraón comienzan a temer la palabra de Jehová y toman precauciones (Éx 9:20), mostrando que la revelación divina exige respuesta personal.
Dios declara explícitamente su propósito: manifestar su poder y proclamar su nombre en toda la tierra (Éx 9:16). Esta afirmación conecta directamente el éxodo con la misión universal de Dios. La liberación de Israel no es un acto aislado; es parte del plan mediante el cual Dios se da a conocer a las naciones (Sal 96:3).
A pesar de reconocer su pecado momentáneamente, el faraón vuelve a endurecer su corazón. El texto enfatiza que el arrepentimiento superficial no produce obediencia duradera. El juicio continúa no porque Dios sea injusto, sino porque el corazón humano persiste en su rebelión (Pr 28:14).
PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES
Comprender estas palabras en su idioma original permite captar con mayor claridad el mensaje del texto.
Estas definiciones no sustituyen la Escritura; la iluminan.
חָזַק (jazáq) — “Endurecer, fortalecer”
(Éxodo 7:13)
Describe un proceso progresivo. El endurecimiento del faraón revela una resistencia persistente frente a la revelación de Dios.
אוֹת (‘ot) — “Señal”
(Éxodo 7–9)
Las señales revelan el poder y la autoridad de Dios. No son espectáculos, sino llamados al reconocimiento del Señor (Jn 20:31).
אֱלִיל (elíl) — “Ídolo”
(Concepto presente)
Describe aquello que es vacío e impotente. Las plagas desenmascaran la falsedad de los dioses egipcios (Sal 96:5).
פָּלָא (palá) — “Distinguir, separar”
(Éxodo 8:22; 9:4)
Indica la acción soberana de Dios al guardar a su pueblo en medio del juicio.
יָד יְהוָה (yad YHWH) — “La mano de Jehová”
(Éxodo 9:3)
Expresión que comunica poder activo y control soberano. Dios interviene directamente en la historia (Is 59:1).
Idea central del día
Dios revela su poder mediante señales y juicios, confronta el corazón endurecido y se da a conocer como el único Señor verdadero.
Para meditación y reflexión
- ¿Qué revelan las plagas sobre el carácter y el poder de Dios?
- ¿Cómo distingue la Escritura entre arrepentimiento superficial y arrepentimiento genuino?
- ¿Qué significa que Dios haga distinción entre su pueblo y los que le resisten?
- ¿De qué manera este pasaje nos recuerda que Dios gobierna sobre toda autoridad humana?
Nota pastoral
La resistencia persistente al llamado de Dios endurece el corazón y conduce al juicio. Éxodo 7–9 nos recuerda que el Señor se revela con paciencia, pero también con autoridad. Reconocer a Dios como Señor no es una opción neutral; es una respuesta que define el rumbo de la vida y de la historia.
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