El Dios fiel que envía, confronta la incredulidad y reafirma su pacto en medio del desánimo

La lectura de este día nos permite comprender que el llamado de Dios no elimina automáticamente los temores, ni la obediencia produce resultados inmediatos. Éxodo 4–6 muestra que la obra redentora avanza en medio de debilidad humana, resistencia externa y desánimo interno. Dios no solo libera a su pueblo de la opresión; también forma a sus siervos, confronta sus temores y reafirma su palabra cuando la esperanza parece quebrarse.
Estos capítulos enseñan que la fidelidad de Dios no depende de la fortaleza del instrumento, sino de la firmeza de su pacto. El Señor actúa conforme a lo que ha prometido, aun cuando sus siervos vacilan y el pueblo se desalienta. La historia de la liberación no es triunfalista; es profundamente pastoral y realista (Sal 103:14).
ÉXODO 4 — EL ENVÍO DIVINO Y LA RESISTENCIA DEL CORAZÓN HUMANO
Éxodo 4 continúa el diálogo entre Dios y Moisés después de la revelación del “YO SOY”. A pesar de haber recibido una comisión clara, Moisés expresa temor e incredulidad. Pregunta cómo creerá el pueblo y manifiesta su incapacidad para hablar con elocuencia. Estas objeciones revelan que la revelación divina no elimina automáticamente la lucha interna del llamado.
Dios responde concediendo señales visibles: la vara convertida en serpiente, la mano leprosa y el agua transformada en sangre. Estas señales no exaltan a Moisés; confirman la autoridad del Dios que envía. La Escritura enseña consistentemente que el poder no reside en el mensajero, sino en la palabra de Dios (Zac 4:6).
Cuando Moisés insiste en su incapacidad, el texto declara que Jehová se enoja. Este enojo no es caprichoso; es una confrontación directa a la incredulidad persistente. Sin embargo, aun en medio de esta corrección, Dios provee a Aarón como ayuda. Esto muestra que Dios no abandona su propósito por la debilidad humana, pero sí llama a la obediencia (Jer 1:6–8).
El episodio del camino, donde Moisés casi muere por no haber circuncidado a su hijo, introduce una verdad solemne: no se puede representar al Dios del pacto ignorando las demandas del pacto. La misión pública no sustituye la obediencia personal. La santidad es inseparable del servicio (1 S 15:22; Jos 24:14).
ÉXODO 5 — CUANDO LA OBEDIENCIA PARECE EMPEORAR LAS COSAS

Éxodo 5 relata el primer encuentro de Moisés y Aarón con el faraón. La petición es sencilla: permitir que el pueblo vaya a servir a Jehová. La respuesta del faraón es una declaración de desafío abierto:
“¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz?” (Éx 5:2).
Esta pregunta expresa la esencia de la rebelión humana frente a Dios. El faraón no reconoce autoridad alguna por encima de sí mismo. Lejos de conceder la petición, endurece las condiciones de trabajo, aumentando la carga sobre el pueblo. El resultado es desánimo, frustración y acusación contra Moisés.
El pueblo pierde ánimo, y Moisés mismo clama a Dios preguntando por qué la situación ha empeorado. Este clamor no es rebelión; es una oración nacida del desaliento. La Escritura muestra que incluso los siervos fieles pueden experimentar momentos de confusión cuando la obediencia no produce alivio inmediato (Sal 13; Hab 1:2–3).
Este capítulo enseña que el aparente fracaso no equivale a ausencia divina. Dios permite que la resistencia del faraón se manifieste plenamente para revelar, en el momento señalado, la magnitud de su poder y gloria (Éx 9:16).
ÉXODO 6 — DIOS SE REVELA DE NUEVO Y REAFIRMA SU PACTO
Éxodo 6 marca un giro teológico fundamental. Dios responde al desánimo de Moisés no explicando las circunstancias, sino revelando su identidad y reafirmando su pacto. El Señor declara:
“Yo soy Jehová… y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob” (Éx 6:2–3).
Dios recuerda su pacto, promete liberar a su pueblo con brazo extendido y afirma que los sacará de la esclavitud. La repetición enfática de las promesas subraya que la fidelidad de Dios no se debilita por la incredulidad humana (Sal 105:8–10).
El pueblo, sin embargo, no escucha a Moisés “a causa de la congoja de espíritu”. Este detalle es profundamente pastoral: el sufrimiento prolongado puede cerrar el oído incluso a la palabra de esperanza. Aun así, Dios no se detiene. La liberación no depende de la fortaleza de la fe del pueblo, sino de la fidelidad del Dios que prometió (Ro 3:3–4).
La genealogía incluida en el capítulo afirma que Dios obra dentro de la historia real, con personas reales, y que su plan redentor tiene continuidad generacional. La promesa no es abstracta; es histórica y concreta.
PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES
Comprender estas palabras en su idioma original nos permite captar matices importantes del texto.
Estas definiciones no sustituyen la Escritura; la iluminan.
שָׁלַח (shaláj) — “Enviar”
(Éxodo 4:12)
Verbo que indica comisión divina. El enviado actúa bajo la autoridad del que envía. La misión no nace de la iniciativa humana, sino del llamado de Dios (Jn 20:21).
אוֹת (‘ot) — “Señal”
(Éxodo 4:8)
Acto visible que autentica la palabra de Dios. Las señales confirman el mensaje, no engrandecen al mensajero (Mr 16:20).
יָרֵא (yaré) — “Temer”
(Éxodo 5:21; concepto)
El temor mal dirigido paraliza; el temor de Dios conduce a obediencia. El texto contrasta ambos tipos de temor (Pr 29:25).
בְּרִית (berít) — “Pacto”
(Éxodo 6:4)
Relación soberanamente establecida por Dios. El pacto garantiza la continuidad del propósito redentor, aun cuando el pueblo flaquea (Lv 26:42).
יָד חֲזָקָה (yad jazakáh) — “Mano fuerte”
(Éxodo 6:1)
Expresión antropomórfica que describe el poder irresistible de Dios para salvar. La liberación es obra exclusiva del Señor (Dt 4:34).
Idea central del día
Dios envía a sus siervos aun en su debilidad, permite oposición para revelar su poder y reafirma su pacto cuando el desánimo amenaza la fe.
Para meditación y reflexión
- ¿Qué le enseña la resistencia de Moisés sobre la naturaleza del llamado de Dios?
- ¿Cómo responde usted cuando la obediencia parece producir más dificultad?
- ¿Qué revela Éxodo 6 sobre la fidelidad de Dios frente a la incredulidad humana?
- ¿Dónde necesita hoy aferrarse a las promesas de Dios aun cuando no ve cambios inmediatos?
Nota pastoral
Dios no abandona su obra cuando sus siervos se desaniman. Éxodo 4–6 nos recuerda que el Señor sigue hablando, enviando y cumpliendo su palabra aun cuando la fe es probada por la espera y la oposición. La liberación no depende de la firmeza del hombre, sino de la fidelidad del Dios del pacto.
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