DÍA 18 – ÉXODO 1–3 (RV-1960)

El Dios que oye el clamor, preserva la vida y se revela como Libertador

La opresión no detiene el propósito de Dios: aunque un nuevo faraón oprime al pueblo por temor, Dios convierte la aflicción en crecimiento, mostrando que ninguna fuerza humana puede frustrar lo que Él ha determinado (Éx 1:12).

Con el inicio del libro de Éxodo, la historia bíblica entra en una nueva etapa decisiva. Éxodo 1–3 muestra cómo el Dios del pacto permanece fiel a su promesa aun cuando su pueblo es oprimido, y cómo Él actúa en el tiempo señalado para liberar, preservar la vida y revelar su nombre. El paso de Génesis a Éxodo no es una ruptura, sino una continuidad: el Dios que prometió multiplicar a Abraham ahora cumple su palabra en medio de la aflicción.

Estos capítulos enseñan que la opresión no anula la promesa, y que el sufrimiento del pueblo de Dios no pasa desapercibido delante del Señor. Cuando el clamor se eleva, Dios escucha, recuerda su pacto y actúa conforme a su propósito redentor (Sal 105:42–45).


ÉXODO 1 — MULTIPLICACIÓN, TEMOR HUMANO Y OPRESIÓN CRECIENTE

Éxodo 1 comienza recordando los nombres de los hijos de Israel que descendieron a Egipto, estableciendo un vínculo directo con Génesis. El texto afirma que los israelitas “fructificaron y se multiplicaron” (Éx 1:7), cumpliendo la promesa hecha a Abraham (Gn 12:2; 17:6). La bendición divina no se detiene aun cuando el contexto se vuelve hostil.

El crecimiento del pueblo provoca temor en un nuevo faraón que “no conocía a José”. Este temor conduce a políticas opresivas destinadas a controlar y debilitar al pueblo. Sin embargo, el texto subraya una verdad teológica clave: “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban” (Éx 1:12). La opresión humana no puede frustrar el propósito de Dios.

La orden de matar a los niños hebreos revela la gravedad del pecado del faraón. Frente a esta orden, las parteras temen a Dios y desobedecen el mandato injusto. La Escritura presenta su temor como un acto de fidelidad, mostrando que obedecer a Dios tiene prioridad sobre obedecer a los hombres (Hch 5:29). Dios bendice a las parteras, recordando que Él honra a quienes le temen (Pr 16:7).


ÉXODO 2 — DIOS PRESERVA LA VIDA Y PREPARA AL LIBERTADOR

La soberanía que preserva la vida: desde su nacimiento, Dios guarda a Moisés y convierte un decreto de muerte en instrumento de salvación, mostrando que ningún poder humano puede frustrar su propósito redentor (Éx 2).

Éxodo 2 introduce la figura central del libro: Moisés. Desde su nacimiento, la narrativa destaca la intervención soberana de Dios para preservar la vida. La canasta colocada en el río, lejos de ser un acto desesperado, se convierte en un medio de salvación. Dios utiliza incluso el decreto del faraón para cumplir su propósito, mostrando que su soberanía no puede ser limitada por el poder humano (Sal 2:1–4).

Moisés es criado en la casa del faraón, recibiendo educación y formación que más tarde serán usadas por Dios. Sin embargo, el texto muestra que Moisés no pertenece plenamente a Egipto. Su identificación con su pueblo lo lleva a intervenir violentamente, resultando en huida y exilio. Este episodio enseña que la liberación no se produce por impulso humano, sino en el tiempo y la forma de Dios.

En Madián, Moisés pasa de príncipe a pastor. Este largo periodo de anonimato y silencio no es tiempo perdido; es tiempo de formación. Dios moldea el carácter del libertador antes de usarlo públicamente. El capítulo concluye con una afirmación profundamente pastoral: Dios oyó el clamor del pueblo y se acordó de su pacto (Éx 2:24–25). El silencio no era olvido; era preparación.


ÉXODO 3 — EL DIOS QUE SE REVELA Y ENVÍA

El Dios santo que se revela y llama: en la zarza que arde sin consumirse, Dios muestra su presencia en medio de la aflicción y llama a Moisés a una misión que comienza con reverencia y santidad (Éx 3).

Éxodo 3 presenta uno de los pasajes más sagrados de toda la Escritura. En el desierto, Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente. El fuego que no consume comunica una verdad profunda: Dios está presente en medio de la aflicción de su pueblo sin destruirlo. El llamado a quitar las sandalias recuerda que la liberación comienza con reverencia y santidad.

Dios declara que ha visto la aflicción de su pueblo, ha oído su clamor y ha descendido para librarlo (Éx 3:7–8). Esta triple afirmación revela el carácter compasivo y activo de Dios. Él no es indiferente al sufrimiento; Él interviene.

Cuando Moisés pregunta por el nombre de Dios, recibe una revelación central para toda la Biblia: “YO SOY EL QUE SOY” (Éx 3:14). Este nombre afirma la autoexistencia, fidelidad y presencia permanente de Dios. El Señor no depende de circunstancias ni cambia con el tiempo. Él es el mismo Dios que hizo pacto con Abraham, Isaac y Jacob, y ahora actúa para cumplirlo.

El llamado de Moisés deja claro que Dios libera a su pueblo mediante instrumentos humanos, pero el poder y la gloria pertenecen solo a Él. La misión de Moisés nace de la revelación de quién es Dios, no de la confianza en sí mismo (2 Co 3:5).


PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES

Comprender algunas palabras en su idioma original ayuda a captar la profundidad espiritual del texto.
Estas definiciones no sustituyen la Escritura; la iluminan.

פָּרָה (paráh) — “Fructificar”
(Éxodo 1:7)
Expresa crecimiento abundante como resultado de la bendición de Dios. La multiplicación del pueblo confirma la fidelidad divina a su promesa.

יָרֵא (yaré) — “Temer”
(Éxodo 1:17)
Temor reverente que conduce a obediencia. Las parteras temieron a Dios y fueron honradas por Él.

זָכַר (zajár) — “Recordar”
(Éxodo 2:24)
Recordar en la Escritura implica actuar conforme al pacto. Dios recuerda para intervenir y cumplir su promesa.

קָדֹשׁ (kadósh) — “Santo”
(Éxodo 3:5)
Describe la absoluta pureza y separación de Dios. La liberación comienza con un encuentro con la santidad divina.

אֶהְיֶה (ehyéh) — “YO SOY”
(Éxodo 3:14)
Nombre que afirma la autoexistencia y fidelidad de Dios. Él es el Dios presente y activo en toda generación.


Idea central del día

Dios oye el clamor de su pueblo, recuerda su pacto, se revela como el “YO SOY” y actúa para liberar conforme a su propósito redentor.


Para meditación y reflexión

  1. ¿Qué le enseña el crecimiento de Israel sobre la fidelidad de Dios en medio de la opresión?
  2. ¿Cómo ve la mano de Dios preservando la vida de Moisés desde su nacimiento?
  3. ¿Qué revela el nombre “YO SOY” sobre el carácter de Dios?
  4. ¿Cómo le anima saber que Dios ve, oye y actúa frente al sufrimiento de su pueblo?

Nota pastoral

Dios escucha antes de actuar y actúa conforme a su fidelidad eterna. Éxodo 1–3 nos recuerda que el Señor no olvida a su pueblo ni abandona su promesa. Aun cuando la opresión parece prolongarse, Dios se revela, llama y libera en el tiempo perfecto, conforme a su carácter santo y fiel.

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