Día 5 – Génesis 12–14 (RV-1960)

El llamado de Abram: Dios, por pura gracia, llama a un hombre para salir de su tierra y comenzar una historia de promesa, bendición y redención para todas las naciones (Gn 12:1–3).

El llamado soberano de Dios y el inicio visible de la promesa redentora

Con Génesis 12 se produce un giro decisivo en la historia bíblica. Hasta este punto, el relato ha mostrado a la humanidad en conjunto: creación, caída, corrupción y dispersión. Ahora, Dios actúa de manera soberana llamando a un solo hombre, no para excluir a los demás, sino para bendecir a todas las naciones.

Este cambio no indica un nuevo plan, sino una nueva etapa del mismo propósito redentor que Dios anunció desde el principio. Lo que fue prometido en Génesis 3:15 comienza ahora a tomar forma histórica concreta.


GÉNESIS 12 — UN LLAMADO QUE NACE DE LA GRACIA

Dios se dirige a Abram con una orden clara y una promesa amplia: salir de su tierra, de su parentela y de la casa de su padre. El llamado implica ruptura, fe y obediencia. Abram no recibe explicaciones detalladas ni garantías visibles; recibe la palabra de Dios.

La promesa es triple: tierra, descendencia y bendición. Pero el alcance va más allá de Abram mismo:

“Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gn 12:3).

Aquí la Biblia revela con claridad que la elección de Abram tiene un propósito universal. Dios escoge a uno para alcanzar a muchos. Este principio será reafirmado a lo largo de la Escritura, hasta llegar a la proclamación del evangelio a todas las naciones (Gá 3:8; Mt 28:19).

Abram responde con obediencia. Sale sin saber a dónde va, confiando en la palabra de Dios. Más adelante, la Escritura interpretará este acto como ejemplo de fe auténtica (Heb 11:8). La fe bíblica no es ausencia de dudas, sino confianza en el Dios que llama.


LA PROMESA EN MEDIO DE LA FRAGILIDAD HUMANA

A pesar del llamado, Abram no es presentado como un hombre sin fallas. Génesis 12 muestra su descenso a Egipto y su temor frente a Faraón. Abram recurre al engaño para protegerse, exponiendo a Sarai y comprometiendo su testimonio.

Este episodio revela una verdad importante: la fidelidad de la promesa no depende de la perfección del hombre, sino de la fidelidad de Dios. Aun cuando Abram actúa por temor, Dios protege a Sarai y preserva la promesa. La Escritura enseñará más adelante que Dios permanece fiel, aun cuando el hombre falla (2 Ti 2:13).


Fe, renuncia y promesa renovada: Abram cede el derecho de elegir, confiando plenamente en Dios, quien reafirma su promesa sin necesidad de contienda ni manipulación (Gn 13).

GÉNESIS 13 — FE, RENUNCIA Y PROMESA RENOVADA

La separación entre Abram y Lot presenta una prueba de fe. Abram permite que Lot elija primero, confiando en que Dios cumplirá su palabra sin necesidad de competir o manipular.

Lot elige conforme a lo que ve; Abram confía en lo que Dios ha dicho. Esta diferencia anticipa un principio que recorrerá toda la Biblia: vivir por fe y no por vista (2 Co 5:7).

Dios renueva la promesa a Abram y amplía su alcance. La tierra será su herencia y su descendencia será numerosa. El texto subraya que la promesa no se debilita con el tiempo; se reafirma.


GÉNESIS 14 — UN HOMBRE DE FE EN MEDIO DEL CONFLICTO

Génesis 14 presenta a Abram involucrado en un conflicto internacional. A diferencia de los reyes que luchan por poder y territorio, Abram actúa para rescatar a Lot. Su victoria no se atribuye a estrategia militar, sino a la ayuda divina.

Después del rescate, Abram se encuentra con Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Este encuentro breve pero profundo conecta la historia de Abram con una dimensión sacerdotal y espiritual que será desarrollada mucho más adelante en la Escritura.

Abram reconoce que la victoria proviene de Dios y entrega los diezmos a Melquisedec. Rechaza luego las riquezas del rey de Sodoma, afirmando que no permitirá que nadie diga que fue enriquecido por medios humanos. Abram entiende que la bendición verdadera procede solo de Dios (Pr 10:22).

La Escritura retomará la figura de Melquisedec para señalar un sacerdocio superior, que no depende de linaje humano, preparando el camino para una comprensión más profunda del ministerio sacerdotal que Dios revelará en el futuro (Sal 110:4; Heb 7).


DEL LLAMADO A LA REDENCIÓN GLOBAL

Génesis 12–14 muestra cómo Dios comienza a desarrollar su plan redentor en la historia. La promesa hecha a Abram no se limita a una familia o a una nación; apunta a la restauración de todas las familias de la tierra.

La Biblia no se mueve al azar. Desde este punto en adelante, cada pacto, cada promesa y cada intervención divina estarán conectadas con esta palabra dada a Abram, hasta que la bendición prometida alcance a las naciones conforme al tiempo de Dios.


PALABRAS CLAVE EN LOS IDIOMAS ORIGINALES

לֶךְ־לְךָ (lej-lejá) — “Vete por ti mismo”

(Génesis 12:1)
Expresión enfática que indica un llamado personal y decisivo. Dios llama a Abram a una obediencia que implica transformación profunda.

בְּרָכָה (berajá) — “Bendición”

(Génesis 12:2–3)
No se limita a prosperidad material; describe el favor activo de Dios que alcanza a otros a través del escogido.

אֱמוּנָה (emuná) — “Fe / fidelidad”

(concepto presente)
Confianza firme en la palabra de Dios. La fe de Abram será presentada como modelo a lo largo de la Escritura (Ro 4:3).

כֹּהֵן (kohén) — “Sacerdote”

(Génesis 14:18)
Describe a Melquisedec como mediador ante Dios. Este sacerdocio anticipa una realidad espiritual que Dios revelará más plenamente más adelante.


Idea central del día

Dios llama soberanamente a un hombre para cumplir un propósito mayor: bendecir a todas las naciones conforme a su plan redentor.


Para meditación y reflexión

  1. ¿Qué revela el llamado de Abram sobre la iniciativa de Dios en la salvación?
  2. ¿Cómo responde Abram al llamado y qué nos enseña su obediencia?
  3. ¿Qué aprende usted al ver la fidelidad de Dios frente a las fallas de Abram?
  4. ¿Qué significado tiene el encuentro con Melquisedec dentro del plan de Dios?
  5. ¿Cómo conecta la promesa a Abram con la bendición para todas las naciones?

Nota pastoral El llamado de Abram nos recuerda que Dios no elige a personas perfectas, sino a personas dispuestas a confiar en su palabra. La historia de la redención avanza no por la capacidad humana, sino por la fidelidad inquebrantable de Dios. Cuando Él llama, también sostiene, dirige y cumple lo que ha prometido.

2 respuestas a “Día 5 – Génesis 12–14 (RV-1960)”

  1. Avatar de totallyautomaticc6d4d071ca
    totallyautomaticc6d4d071ca

    Una explicación que enseña mucho, la Palabra de Dios siempre guarda tesoros preciosos para que los encontremos, la maravillosa verdad que Dios no elige por que seamos perfectos, sino corazones dispuestos a hacer su voluntad a sujetar la nuestra a la suya, que podemos fallar, pero el Señor permanece fiel. Gracias amado Dios por tanto amor para mi, y para la humanidad, me has llamado para que te refleje, y para que sea luz, ayúdame por favor a cumplir tus propósitos 🙏

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  2. Avatar de Leyli Amador
    Leyli Amador

    Dios siempre fiel a su promesas a pesar de nuestras faltas su fidelidad permanece para siempre gracias Señor 🙏

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